Friday, 12 March 2010

Cómo conseguir que lean La Celestina.

Profesora: Estos días, vamos a leer La Celestina.
Alumnos: Joo…NOO ¡Qué rollo!

Tengan 10, 12 o 16 años, esta sería, probablemente, la respuesta con la que nos encontraríamos si obligamos a los alumnos a leerse La Celestina, sin una motivación previa. Para ello, voy a desarrollar un posible método para conseguir que una clase de 1º de Bachillerato, por lo tanto, personas con una INTELIGENCIA LÓGICO-FORMAL, lea el libro, en principio poco motivador, con ganas y convertir esta tarea en algo ameno.

Utilizando un APRENDIZAJE CONSTRUCTIVO, partimos de que los alumnos tienen unos esquemas previos, como pueden ser unas clases, anteriores a la lectura del libro, sobre la época, las características lingüísticas y temáticas del libro y los rasgos más fundamentales sobre sus personajes. A partir de éstas, vamos a conocerlas de forma práctica (plasmadas en el libro) y a ampliar esos conocimientos, aprendiendo más detalles acerca de los esquemas previos ya citados, como el significado de La Celestina en el siglo XV.

Para llevar a cabo dicho objetivo, el primer punto es LA MOTIVACIÓN. Consiste en buscar un motivo secundario que incite a los alumnos a leerse el libro, es decir, que tengan una razón para hacerlo. Para ello propongo varias opciones:

Siempre están los métodos básicos, basados en el CONDUCTISMO, como el “si no te lo lees, suspendes”. Pero, aparte de este, podemos utilizar otros mecanismos como los siguientes:

El primero es contarles la historia, antes de que ellos la lean, desde un punto de vista más cercano. Por ejemplo, si contamos que la protagonista es una prostituta y lo enfocamos dando importancia a este aspecto, los alumnos sentirán cierta curiosidad por leerla, ya que es un tema que les llama la atención.
El segundo mecanismo, tiene como objetivo evitar la FRUSTRACIÓN. Si a los alumnos no les es suficiente lo trabajado previamente en clase sobre la obra, probablemente no la entenderán al leerla y aparecerá la frustración. Para evitarla podemos llevarles a ver una representación de la obra. De esta forma conocerán claramente la historia y podrán entenderla fácilmente al leerla.
Otra forma, quizá más amena, de evitar la frustración sería buscar una película, en sustitución al teatro. Pues, en principio, el teatro no les llama a todos la atención y las películas, sí.

Cuando ya hemos conseguido que los alumnos inicien la lectura con unos conocimientos previos y con un motivo que les incite a hacerlo, debemos continuar pendientes de que ningún alumno deje de entenderla, pues sino, aparecería la frustración. Para ello, hay que estar pendiente y asegurarse de que todos la van entendiendo. En caso contrario, debemos aclarar sus dudas para que puedan continuar con su tarea fácilmente.

Finalmente, solo nos queda repasar con ellos la lectura y aclarar algunos rasgos importantes sobre ella, que resultará fácil dado que ya la conocen más a fondo y tienen suficientes conocimientos previos para entender las nuevas explicaciones.

2 comments:

  1. Está muy bien, pero hay algo que no me cuadra. ¿Seguro que así se conseguiría que la gente quisiera leerselo? Y otra más, ¿todo debe disfrutarse, nada pr obligación?

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  2. Gracias.
    No estoy segura de que, de esta forma, consiguiera que el 100% de la clase lo leyera, pero si de que estarían mucho más interesados.

    Ciertas cosas deben ser por obligación, pero en este caso, me ha parecido apropiado enfocarlo de esta manera.

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